
Este año, la COP27 dedicará un día completo a la adaptación y la agricultura.
La agricultura y los sistemas alimentarios son responsables de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso deben contribuir al Acuerdo de París para ayudar a combatir la crisis climática.
¿Cuáles son hoy los temas críticos emergentes en la agricultura?
Monitoreamos y mapeamos los temas actuales para identificar los principales temas críticos emergentes en este sector.

2022 ha sido el año de la innovación agrícola. En todo el sector, los grandes actores han avanzado mucho hacia la digitalización, la automatización y las prácticas regenerativas. Al fin y al cabo, está en la naturaleza de nuestras industrias buscar un mayor avance tecnológico para desafiar nuestros límites y transformar nuestros mercados. Pero la transformación que vemos va más allá de superar a la competencia. Existe una necesidad de fondo de enfrentar los temas críticos emergentes en la agricultura que amenazan nuestros sistemas alimentarios. Son problemas que exigen cultivos más resilientes, mayores rendimientos y mejores capacidades de gestión, entre los muchos desafíos operativos que enfrentan los productores en toda la cadena de valor.

1. Seguridad alimentaria
Las noticias sobre agricultura y sistemas alimentarios en 2022 han estado marcadas en gran medida por el deterioro de la seguridad alimentaria a nivel mundial.
- Una megasequía sin precedentes en Estados Unidos ha dejado improductivas, por falta de humedad, las tierras agrícolas en torno al río Colorado, y no parece que vaya a ser un problema temporal.
- El calor extremo en China debilitó la producción de alimentos durante el verano.
- Europa vivió la peor sequía en cientos de años.
- La guerra en Ucrania desencadenó una crisis de granos.
- En África Oriental, el 90% del trigo importado proviene de Rusia y Ucrania. La situación actual deja a 82 millones de personas con necesidad de ayuda alimentaria.

Fuente: FAO: El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo
¿Qué significa seguridad alimentaria?
El concepto de seguridad alimentaria surgió a mediados de la década de 1970. Al principio se centraba en los problemas de abastecimiento de alimentos. Con los años se amplió, y en 2001 se definió así: “Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana”.

2. Interrupciones en el suministro de fertilizantes
El gas natural escasea desde que Rusia cortó el suministro de gas a Europa Occidental. El gas es clave para producir amoníaco. Por eso, grandes proveedores como Yara y BASF tuvieron que reducir la producción o detener por completo las operaciones en algunas plantas, mientras la producción caía dos tercios en toda Europa ante la falta de suministro.
Dado que Rusia representaba el 40% de la producción mundial de potasa y el 20% de la producción mundial de nitrógeno, la oferta mundial seguirá restringida más allá de 2022.
El efecto en cadena hará que muchos pequeños agricultores no puedan aumentar el rendimiento de sus cultivos sin estos químicos clave. La solución a un déficit de oferta tan grande todavía no está clara, pero las Naciones Unidas están intentando negociar un acuerdo con Rusia que permita reanudar las exportaciones de amoníaco.
Rusia y Ucrania son exportadores clave de granos a nivel mundial, y Rusia es además uno de los mayores exportadores de fertilizantes.

Fuente: The Economist: Looming Food Crisis

3. Inflación
Los precios de todas las materias primas han subido, en las etapas previas y posteriores de la cadena.
- Los químicos necesarios para producir fertilizantes, como el amoníaco, subieron de 700 a 1.300 dólares por tonelada
- Los precios de los alimentos han registrado una inflación superior al 5% en casi todos los países, según el Banco Mundial.
Se han tomado medidas para aliviar el aumento de los costos. Las Naciones Unidas han presionado con fuerza para reducir los precios de los fertilizantes, y el Banco Mundial ha puesto 30.000 millones de dólares a disposición para el desarrollo de sistemas alimentarios centrado en prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, el acceso a mercados y una producción agrícola resiliente.
El USDA también ha intentado contener la subida de los precios de los fertilizantes con 500 millones de dólares en subvenciones para que las empresas locales de fertilizantes aumenten la producción y el abastecimiento a los mercados locales, lo que baja el precio. Sin la capacidad de mantener o aumentar el rendimiento de los cultivos, podría avecinarse una escasez.

4. Cambio climático
En mayo de 2022, la Organización Meteorológica Mundial anunció que había un 50% de probabilidades de que la temperatura media anual mundial aumentara temporalmente 1,5 °C. Es un cambio enorme frente a una probabilidad de solo el 10% en 2015-2021. Si esto ocurriera, la escasez de alimentos sería mucho más frecuente, porque el rendimiento de los cultivos podría caer más de un 25%.
Este agravamiento del cambio climático aumenta la presión sobre la producción de alimentos, que ya debe crecer un 70% hacia 2050 por el crecimiento de la población.
Pero, al mismo tiempo, aumentar el volumen de producción elevaría las emisiones de gases de efecto invernadero por encima del 25-30% que ya aportan los procesos previos y posteriores de los sistemas alimentarios. Es un problema que exige un análisis cuidadoso para resolverlo.

Fuente: OurWorldData

5. Tierra cultivable
Pasillos de supermercado que nunca se vacían, alimentos y comodidades al alcance de la mano casi todo el tiempo, sin necesidad de esperar ni de preocuparse por la próxima comida. Hoy esto se considera normal en muchas partes del mundo. Pero esta abundancia tiene un costo, porque podríamos estar agotando rápidamente nuestra reserva de tierras fértiles listas para cultivar.
Cada año se abandona una superficie de tierra cultivable mayor que Inglaterra. Esto obliga a desmontar cada vez más selvas o sabanas para reemplazar esa pérdida. Con esta degradación de la tierra, las Naciones Unidas calcularon que la pérdida de tierra cultivable es entre 30 y 35 veces mayor que la tasa histórica. También calcularon que más de 12 millones de hectáreas se pierden cada año por desertificación, a medida que el suelo se erosiona, se pierde la vegetación y la tierra se convierte en arena.
La restauración es posible, pero pueden pasar 500 años hasta que se formen 2,5 cm de suelo, frente a los escasos años que se tarda en destruirlo. Quizás se necesiten prácticas más sostenibles para garantizar una producción que proteja nuestra seguridad alimentaria.
