Alianzas y asociaciones en América Latina: la complejidad de las oportunidades

Mercosur, la Alianza del Pacífico, la Comunidad Andina. En América Latina, las reglas locales las fijan los acuerdos regionales, y entender cómo se conectan es como las empresas leen el mercado.

3 min de lectura

Alianzas y asociaciones en América Latina: la complejidad de las oportunidades

Más que sociedades vibrantes, los países de América Latina deben entenderse como mercados económicos emergentes inmersos en un entorno político y social complejo. Solo así las empresas, los gobiernos y las sociedades podrán aprovechar al máximo el potencial de crecimiento y las oportunidades de la región.

Sacar el máximo provecho de este contexto depende de cuánta información se pueda obtener. Quien tenga intereses en estos mercados no solo debe conocer los poderes locales. También debe considerar la lógica de fondo de las regulaciones regionales. Así es posible descubrir redes que son clave para definir aliados, entender a los competidores y aprovechar a los actores emergentes. Toda esta información puede resultar abrumadora, ya que los influenciadores con poder pueden ir desde una persona en un pequeño pueblo hasta actores internacionales como la OMS, la FDA o el Banco Mundial. Sin embargo, vivimos en un mundo en el que la digitalización hace posible focalizar, organizar y gestionar la información.

Los acuerdos de cooperación y comercio establecidos en la región son ejemplos claros de esta complejidad. Muchos países buscan continuamente nuevas oportunidades para conectarse con sus vecinos y con algunas de las mayores economías del mundo. Asociaciones como el Mercosur, la Alianza del Pacífico y la Comunidad Andina desarrollaron un marco legal y regulatorio que facilita el comercio y la cooperación. Sin embargo, esto también significa que las regulaciones locales suelen definirse y adaptarse a partir de las resoluciones de los acuerdos regionales. A su vez, esas resoluciones reciben la influencia de diversas normas y directrices de nivel internacional.

El Mercosur es una organización sudamericana creada para promover el libre comercio y la libre circulación de bienes, personas y moneda, con el objetivo final de establecer un mercado común como el de la UE. En el tercer trimestre de 2018, el Mercosur atravesó altibajos que deben monitorearse. Por un lado, le cuesta mantener la cohesión tras la suspensión de Venezuela como miembro debido a su situación política. Su statu quo también se ve amenazado por las elecciones en Brasil. Por otro lado, retomó las conversaciones con China y la Unión Europea, lo que podría significar la ampliación de mercados y, por lo tanto, el desarrollo de nuevas oportunidades. Las resoluciones del Mercosur se incorporan a la legislación nacional. Además, es el quinto bloque económico más grande del mundo y conecta a 295 millones de personas.

Además está la Alianza del Pacífico, un mecanismo de integración económica y comercial. La Alianza del Pacífico tiene un Consejo Empresarial, una iniciativa privada integrada por varios de los empresarios más representativos de cada uno de los Estados miembro. Mientras que los intentos de integración en América Latina los han impulsado los gobiernos, el consejo da voz al sector privado en los procesos de toma de decisiones que afectan e impulsan sus mercados. En 2018, esta Alianza siguió creciendo, con el objetivo de conectar a más de los 225 millones de personas y 9 millones de pymes actuales. Durante el último año, inició acuerdos bilaterales con el Mercosur y con otras potencias económicas globales como Singapur, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Al abrir la oportunidad de formar parte de las redes de cadenas globales de valor, representa una de las estructuras económicas más importantes para el futuro de la región.

Hay otros mecanismos de integración comercial, como la Comunidad Andina, que estableció zonas de libre comercio y otras regulaciones. Cada uno de ellos vuelve más complejo el contexto. Si quisiéramos ver, por ejemplo, cómo se conecta Perú con los distintos mercados, podríamos ampliar las conexiones y mapear el poder regulatorio de cada stakeholder.

Infografía de alianzas y asociaciones

Por eso, para imponerse y destacarse en el dinámico marco geopolítico y económico de América Latina, es necesario convertirse en un actor en la definición de la agenda, tanto local como internacional. Con la tecnología revolucionaria de TSC y la digitalización de procesos, es posible conocer y monitorear a los stakeholders más relevantes de cualquier mercado, gobierno u organización, y relacionarse con ellos.