
Recurrir a las energías renovables es un negocio rentable por el que los grandes líderes empresariales apuestan con fuerza. No se trata de una moda.
A comienzos de esta semana, el horizonte de Nueva York se iluminó de verde. El Empire State Building se tiñó de verde en la ceremonia de apertura de la Climate Week NYC, una de las principales plataformas que han impulsado la acción climática en coordinación con las Naciones Unidas. La cumbre se celebra en paralelo a la Asamblea General de las Naciones Unidas y reúne a los sectores público y privado de todo el mundo. Moldea la agenda de responsables de políticas públicas, líderes de la industria e inversionistas. Define el cambio climático como un tema central de nuestro tiempo y el giro hacia las energías renovables como el medio para enfrentarlo.
Como ocurre cuando se encuentran las fuerzas políticas y económicas, se esperan grandes anuncios y compromisos. Si bien la postura de algunas coaliciones, sobre todo las públicas, es previsible, siempre hay lugar para nuevos stakeholders clave en un esfuerzo urgente por acelerar la acción climática.
Una de las grandes coaliciones que gana impulso es RE100, una iniciativa global de más de 100 empresas influyentes que se fijaron la meta pública de abastecer el 100% de su consumo global de electricidad con fuentes renovables para un año determinado. Aunque grandes empresas europeas y estadounidenses se sumaron a la iniciativa, los titulares se centraron en un nuevo stakeholder: Grupo Bimbo, la mayor empresa de panificación del mundo y la primera empresa global mexicana y latinoamericana en sumarse a la iniciativa.
Con operaciones en 32 países y un 40% de su meta para 2025 ya cumplido, la empresa tiene claro que necesita socios para cubrir el 60% restante. Las conversaciones con posibles proveedores están avanzadas en países como México, Argentina, Chile, Colombia y Canadá. En el resto de los mercados, todavía busca socios.
La llegada de Grupo Bimbo señala tendencias emergentes en el liderazgo climático corporativo en América Latina. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables, la tendencia responde a fuertes reducciones de costos, sumadas a crecientes demandas de sostenibilidad entre inversionistas y consumidores. En las Américas, el abastecimiento corporativo de energías renovables representa una gran oportunidad a medida que avanza la integración energética regional. Actualmente, 19 países trabajan hacia la integración energética regional en el marco de la Organización de los Estados Americanos, mientras la demanda de energía crece con rapidez en el sector de ingresos medios.
Cubrir el déficit de electricidad con combustibles fósiles exige fuertes inversiones en infraestructura. En cambio, aumentar la proporción de energía generada con fuentes renovables y tender líneas de transmisión entre los distintos países podría representar un ahorro de unos 30.000 millones de dólares, según el Banco Interamericano de Desarrollo.
La integración regional enfrenta desafíos, sobre todo en el ámbito político. Sin embargo, los países logran avances notables trabajando de la mano con las empresas. Por ejemplo, Chile ya conectó enormes plantas solares del desierto de Atacama, que registra la mayor radiación solar del mundo, con el sur del país, en colaboración con Enel Green Power y Convert. Este puede ser el primer paso de uno mayor, que podría dar el salto a escala regional si las redes eléctricas se conectan con países vecinos como Perú, Bolivia y Brasil.
A continuación, un mapa de cómo se da el diálogo entre los distintos sectores.

